sábado, 18 de marzo de 2017

Semproniana (2017)


 Otro post recuperado del olvido tras meses en dique seco es la visita que hicimos al restaurante Semproniana con motivo de una nueva edición de la "Ruta del bacallà" y en la que una serie de locales de Barcelona ofrecían un menú clásico de primero, segundo y postre, basados en el bacalao a precios diversos, y en los que se incluía una cerveza Inedit, dado que patrocinaba el evento. 

 La verdad es que me gustaba más este sarao cuando los restaurantes (o al menos algunos de ellos) tenían menús tipo degustación, en los que podías probar 4 o 5 platos. En esta ocasión este era nuestro menú con dos opciones en cada entrega.

 Siempre me ha gustado la decoración de este local, en el que usan escurridores como portavelas, entre otros muchos detalles.

 El aperitivo clásico de la casa son unos ajos encurtidos con hierbas, muy buenos y nada agresivos.

 En esta ocasión las cervezas venían en formato individual de tercio de litro, la habitual y socorrida mediana, aunque sea de la variedad premium de Damm. El pan era estupendo y tuvimos que pedir que nos lo repusieran.

 La verdad es que no recuerdo que era este entrante que nos pusieron, más allá de una especie de pan de gambas con polvo de jamón, sobre una crema que no recuerdo de qué era.

 El trinxat con crujiente de cerdo era una versión bastante clásica de este conocido plato de la cocina catalana, con dos estupendos trozos de tocino frito enriqueciendo la col con patata de la base.

 La ensalada ilustrada de alcachofas estaba muy bien, con tiras de calçots y hojas variadas, y muy bien aliñada.

 De las dos opciones del plato principal yo me quedé con el bacalao con pil-pil de ceps i migas. Por ponerle un pero, yo hubiese preferido un poco más de salsa de ceps, primero porque estaba muy buena y luego porque las migas resecaban demasiado el plato.

 La otra posibilidad era este visual bacalao con mermelada de olivas negras. Solo lo probé y también me gustó.

 El postre que yo elegí fue este correcto pastel de limón.

 Mi pareja le había echado el ojo en la carta a un postre de chocolate (aunque ahora no sé si era un brownie o un coulant) que no estaba incluido en nuestro menú, y muy amablemente se prestaron a cambiárselo tras su petición. ¡Muchas gracias!

 La cuenta ascendió a unos 35 € por persona, tras añadirle al menú un par de aguas y los cafés que tomamos para terminar. La verdad es que siempre que hemos venido a este sitio nos lo hemos pasado y hemos comido muy bien, por lo que supongo que el que vengamos tan de tanto en tanto sólo puede achacarse a que nos cuesta salir de nuestra zona de confort.

Semproniana
http://www.semproniana.net/
c/ Rosselló 148
08036 Barcelona
934 531 820
Todos los días de 13:15 a 16:00 y de martes a sábado de 20:30 a 23:00

viernes, 17 de marzo de 2017

Costa Pacífico (2017)


 Recupero este post del cajón (imaginario y digital) en el que ha estado cogiendo polvo más de un año, y justo por eso mismo no me explayaré demasiado con los comentarios. Sólo decir que nos gustó lo suficiente para haber vuelto dos o tres veces más, lo cual supongo que es una recomendación en toda regla.
 La carta no es muy larga, con unos pocos entrantes y, dado que es una cevichería, muy basada en ese plato tan de moda en la actualidad, con el añadido de los aguachiles, que básicamente es como un ceviche pero más picante. También tienen un buen surtido de tacos, normales y de los que llaman tostadas, pero casi siempre de pescado o de mariscos.

 Las pescadillas son unos tacos fritos, como una especie de empanadillas de las de aquí, muy ricas y acompañadas por una estupenda mayonesa con chipotle.

 La tostada de atún clásica también venía aderezada con la misma mayonesa y nos gustó mucho, pero es que a nosotros un buen atún nos gana enseguida.

 Del apartado de los ceviches nos quedamos con el cóctel de camarón, ¡simplemente fabuloso!, con un sabrosísimo caldillo (la llamada leche de tigre) bien complementado por el aguacate y los totopos.

 Los tacos Gobernador son tan ricos como poco apetecibles visualmente. Llevan langostinos y una sabrosa salsa de frijoles, queso y huitlacoche.

 Y para terminar y sin que sirva de precedente unas fotos del local. Al fondo hay una pequeña barra y tras ella una antesala de la cocina donde se preparan algunos platos.



 Mientras esperábamos que se liberase una mesa donde acomodarnos, ya que no aceptan reservas, nos tomamos una cocacola y una cerveza mejicana Modelo, y luego durante la cena nos tomamos dos cañas y una Coronita. Además y para calmar nuestros a esas alturas ardientes paladares, nos tomamos un helado de yogurt muy rico, y unos cafés para terminar. Todo eso salió por muy poco más de 25€ por persona y nos gustó tanto que hemos vuelto en varias ocasiones más.

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  En otra ocasión repetimos el cóctel de camarón y probamos otro ceviche, el clásico de pescado, con corvina. También probamos la tostada de atún Costa pacífico, los tacos de carnitas de atún y lo acompañamos con un muy buen guacamole. No hay fotos pero adjunto la cuenta, que esta vez superó los 38 euros por cabeza.


 En resumen se trata de un restaurante mejicano diferente, con una carta basada en los pescados y mariscos, y centrada en los ceviches, y poco recomendable para los carnívoros ya que sólo hay un plato en la carta con carne, aunque tiene pinta de contundente, ya que son los 700 gr de costilla de ternera adobada.
 Es pequeño, no muy tranquilo y suele estar abarrotado de gente bastante joven y diría que mayoritariamente de extranjeros, pero eso es algo que se puede decir de la inmensa mayoría de los restaurantes de la zona. Dispone de una terraza en el centro de la plaza que puede ser una buena opción para días con buen clima.


Costa Pacífico
http://www.costapacifico.es/
Plaça de Sant Agustí Vell 13
08003 Barcelona
936 317 062 (aunque como no reservan no sirve de mucho)
De lunes a miércoles de 13:00 a 16:00 y de 20:00 a 00:00, y de jueves a domingo de 13:00 a 00:00

sábado, 11 de marzo de 2017

Bitxarracu (2017)




 Un año más se ha celebrado en Barcelona, coincidiendo con la Cuaresma (del 9 al 26 de marzo), la Ruta del Bacallà, en la que en esta ocasión, una docena de restaurantes (bastantes menos que otros años) ofrecían un menú basado en ese pescado salado, en un abanico de precios entre los 22 y los 32 €, y con una botella de cerveza Inedit incluida, que para eso patrocinaban el evento. Paralelamente, había otros 18 locales que hacían una especie de ruta de tapas de bacalao, en la que por 6€ ofrecían un platillo y una Inedit de 33 cl.
 Un grupo de 5 amigos, y tras la buena experiencia de hacía un par de años (ver aquí), decidimos volver a probar en el Bitxarracu de la calle Valencia y para ello que reservamos el primer sábado en que se pudo.
 Una cosa que no me gusta demasiado es que en las primeras ediciones casi todos los restaurantes ofertaban una especie de menú degustación y desde hace un año o dos se ha ido derivando hacía un menú más clásico de primero, segundo y postre, con sólo un par de opciones de cada.
 Como primero yo elegí la xatonada Bitxarracu, en una completa y muy buena versión de este clásico de la cocina catalana, y en una ración bastante grande. A destacar también que ya venía con el aliño integrado y no como suele ser habitual en las presentaciones actuales, con un pegote de salsa en todo lo alto. 

 La otra opción era la coca de focaccia de aceite con tartar de tomate y aguacate, bacalao marinado y caviar de trucha. No estaba mal pero me gustó más la xatonada.

 Mi elección como plato principal fueron los raviolis wonton rellenos de meloso de ternera eco y foie con su jugo, muy sabroso y muy bien acompañado por el puré de patata que había en la base.

 La otra posibilidad era la pata de pulpo de Sant Carles de la Ràpita con patatas enmascaradas y mojo rojo canario, que contrariamente a lo que esperábamos no picaba. En todo caso una buena versión del pulpo con patatas gallego de toda la vida, y de nuevo especial mención para el puré de patatas "enriquecido" que servía de cama al pulpo.

 Como postre se podía optar por la espuma de coco y piña, que no probé por manías mías con las frutas tropicales.

 Y la mayoría tomamos el cremoso de chocolate caliente con aceite, sal y garrapiñados, en un buen postre, muy goloso.

 Además de lo que incluía el menú, porque ya sabíamos de la ocasión anterior que las raciones no son demasiado grandes y también para que nos hiciese de aperitivo, pedimos unas croquetas de ceps y unas patatas Bitxarracu, que son como unas bravas pero como no pican se ahorran el nombre, supongo. Además de la cerveza que incluía el menú pedimos un par de botellas de agua y los cafés del final, con lo que la cuenta subió de los iniciales 22 € hasta unos más que correctos 27 € por persona.


Bitxarracu Gastrobar
http://www.bitxarracu.com/
C/ Valencia 212
08011 Barcelona
93 114 84 44 (obligatorio reservar)
de 13 a 23:30 h (domingos y lunes cerrado)

viernes, 10 de marzo de 2017

Informal (2017)



 Aprovechando una nueva edición de la Restaurant Lover Week en la página de Atrapalo, decidimos darnos un capricho e ir a probar un restaurante de altos vuelos (y ya aviso que con precios en consonancia), asesorado/tutelado por el estrellado Marc Gascons (no aquí, sino en Els Tinars de Llagostera) y situado en el lujoso hotel The Serras del paseo de Colom.  El restaurante está situado en los bajos del hotel ocupando el lateral que da a la calle de la Plata, y está a la altura de la categoría de tan lujoso continente.
 Como es habitual en estos eventos, son menús a precio cerrado de 25 € a los que hay que añadir el IVA y las bebidas, por lo que muy rara vez se baja de los 40 €, pero aun así es una muy buena manera para gente como nosotros, con la cartera no demasiado llena, de conocer sitios de nivel a un precio, sino moderado, al menos controlado.
 En este caso tenían un menú con primero, segundo y postre, con tres posibilidades en cada apartado, por lo que siguiendo nuestra línea habitual de probar cuantos más platos mejor y siendo únicamente dos comensales, sólo nos perdimos un plato de cada una de las opciones.
 Ya la puesta en escena da muestra del nivel del local, con vasos de cristal tallado, cubiertos a medida y hasta un reposa-cubiertos como en los restaurantes japoneses, pero en su estilo propio. Mientras hacíamos nuestra elección y tomaban nota de las bebidas, nos sirvieron un aperitivo, con unos crackers, un pesto casero y una salsa de tomate de lo más sabrosos.

 El primer entrante que probamos fueron las alcachofas al vapor, espinacas, bulgur, apio nabo con vinagreta y trufa negra, una especie de ensalada donde tanto ingrediente no molestaba y se complementaban muy bien. Buen entrante, nos gustó mucho.

 Como mi pareja no es muy amiga de la carne roja nos saltamos la coca de roast beef aliñada con rúcula, kale, parmesano y aceite de trufa y nos decantamos en su lugar por los canelones de pollo de payés, Jabugo, bechamel suave de trufa y setas, en otro entrante de gran nivel y aún más gustoso que el anterior, cosas de la bechamel supongo. Ahora al escribir estas líneas veo que había trufa en todos los entrantes, marcando territorio.

 Por el mismo motivo que en el caso anterior nos olvidamos del lomo de ciervo a la brasa, tubérculos, jugo de especies y frutos rojos como plato principal, y empezamos con el arroz seco de salchichas y butifarra negra, que aunque era el plato con el enunciado más sencillo y menos ingredientes de todos los posibles, estuvo muy sabroso y también nos gustó mucho. Como se ve en la foto era de los de microcapa, con poco más de un grano de  grosor y los bordes tostaditos, aunque sin llegar al "socarrat", con unas viandas de campeonato.

 Y si hasta ahora todo nos había gustado mucho o muchísimo, la cosa aun mejoró con el plato de la noche, esta merluza de pincho a la vasca con aceite de ajos, guindilla, patata y pimientos del Piquillo, en un conjunto bañado con un adictivo aceitillo picante, que nos hizo solicitar que rellenasen la panera (por cierto, con unos panes estupendos, blanco, de olivas y con frutos secos). Tremenda no, ¡¡¡tremendaza!!!

 Como primer postre tomamos el flan de queso fresco, naranja amarga y, aunque venía anunciado con granizado de limón, nos llegó a la mesa con uno de algún fruto rojo (frambuesa diría). A  mi me gusta mucho este tipo de combinación y lo suelo pedir, pero en este caso la naranja amarga le aporta un toque impresionante.

 Por último pedimos el cremoso de chocolate con aceite de oliva virgen y flor de sal, en una revisión de la clásica merienda de la mayoría de los niños de hace décadas. Buenos los dos más que puntos de mousse de chocolate, mejores los trozos de bizcocho/galleta y la tierra de chocolate negra, pero sencillamente excelsa la bola de helado, estupendamente salpicada de sal. Fantástico final.

 Para acabar nuestros habituales cafés con hielo, a los que acompañaban unos bombones que la verdad es que palidecían delante del postre anterior.

 Nuestra mesa estaba enfrente de la cocina, con estas vistas.

 Para beber nos tomamos una copa de un verdejo llamado Menade, que ya habíamos probado, y otra de un albariño llamado Do Ferreiro, además de un par de botellas de agua. Cuando uno va a estos sitios ya sabe que el truco va a estar en el precio de las bebidas y más cuando ojeas la carta de vinos (que se puede consultar con precios en su web), pero me parece exagerado que cobren 3€ por una botella de agua de 33 cl y 3'50€ por un café, y calificaría como sangrante que la copa de Menade cueste 6€, y la botella 21€, cuando en una rápida búsqueda por internet encuentras la botella sobre los 7€ (y a ellos aún les saldrá más barata). Por completar la info: la copa de Do Ferreiro a 8€, la botella a 34€ y en internet sale por unos 13€. No por más que previsible menos denunciable, sobre todo los excesos con los vinos a copas.
 Como ya vimos el percal nos contuvimos en el tema del bebercio y al final la cuenta se quedó en unos asumibles 41€ por persona, gracias básicamente al competitivo precio del menú. No sabría decir si las raciones son completas y las mismas que si se piden a la carta, pero consultándola ahora en su web, las alcachofas están a 13'50€ (8€ la media ración), los canelones a 17'50€ (10'50€ la media), el arroz a 17'50€ y el pescado a 28'50€.
 De todas formas resaltar que disfrutamos de una cena impresionante, con unos platazos estupendos, todos ellos sin excepción, y con un servicio exquisito y muy amable. Si no fuera por el precio nos verían mucho más por allí, pero por ahora y hasta que no nos toque la primitiva tendremos que esperar a otra ocasión como esta.


Informal (Hotel The Serras)
c/ la Plata 4 (Pg de Colom 9)
08002 Barcelona 
931 69 18 69
de 13 a 16 h y de 19:30 a 23:30 h

sábado, 11 de febrero de 2017

Aiueno (2017)


 De nuevo teníamos mono de japonés e intentamos, como de costumbre infructuosamente, reservar en Can Kenji, pero entonces recordé haber leído en algún sitio que habían abierto otro restaurante justo enfrente, y como allí sí que conseguimos reservar con éxito, hacia él que nos fuimos.
 La puesta en escena es similar al de su hermano mayor, con utillaje muy sencillo y nada lujoso, y la sala creo que es la más extraña que he visto nunca en un restaurante. A la entrada hay una pequeña zona con taburetes y una barra pegada a la pared, luego está la mesa que hace de recepción y unos escalones que bajan a la pieza principal. En ella, a la derecha hay una mesa triangular (¿?) para unas diez personas, y a la izquierda está la barra baja con capacidad para otras ocho o diez personas. Al fondo se ve la cocina, donde ofician dos o tres cocineros.

  Pasemos a lo que nos importa y nos ocupa, que es qué se come aquí. Empezamos con unas sardinas en escabeche, en concreto cinco especímenes de buen tamaño en un suave escabeche, como suelen serlo los japoneses. Nos gustó.

 Seguimos con los canelones falsos de crujiente de ceps. Se trataba de unos canutillos de pasta filo o de hojaldre, con un relleno de setas muy sabroso.

 Continuamos con la ensalada de tataki de atún, con el atún muy poco hecho y bastante crudito por dentro, como nos gusta.

 Entre todas las opciones que tienen de sushi, vimos a los comensales de al lado comer este surtido de sushi superior (7 piezas), y nos entró por los ojos: De izquierda a derecha: niguiris de toro, salmonete, calamar, gamba roja, gunkan de erizo de mar, uramaki de setas guisadas y niguiri de anguila. A destacar el de toro (¡cómo no!) y el de anguila; buenos pero más "normales" el de calamar y el de gamba. También me gustó y me sorprendió el de salmonete, que diría que no había probado antes. No destaco el de erizo porque no es un producto al que le tenga especial aprecio, pero también era de categoría. Tal vez el más flojo el maki de setas, al que no le supe ver la gracia.

 Sin duda el plato que más recordaré de esta cena serán los shumai de langostino, cerdo y vieira al vapor. Los shumai (o shaomai) son un típico entrante chino, perteneciente al grupo de los dim sum como los jiaozi (las gyozas japonesas). Suelen ser unos saquitos de pasta rellenos de verduras y carne o pescado, pero en este caso que nos ocupa el envoltorio era una especie de nido hecho con fideos. Nos encantaron, tanto la pasta de fuera como el relleno de langostinos y carne picada, con un trozo de vieira magnífico para coronarlos. Para repetir en cuanto volvamos.

 Como aún nos quedaba un hueco y no nos van demasiado los postres japoneses, decidimos pedir unos niguiris más para dar por finiquitada la cena. Los elegidos fueron uno de toro, dos de caballa y otro de gamba roja. ¡Gran manera de terminar!

 Para beber tomamos un par de cervezas y un agua lo que nos llevó a una cuenta final que ascendió a unos redondos 27 euros por cabeza. No me parece caro si tenemos en cuenta que casi la mitad del total se nos fue en sushi (más de 22€), que siempre hace subir bastante la factura, y por tanto se podía haber aligerado si hubiésemos pedido más platos "de cocina", pero es lo que tiene ir de caprichos. Por otro lado también es cierto que no bebimos vino ni tomamos café, por lo que la cuenta puede elevarse si se opta por ellos.
 En resumen se trata de otro muy buen restaurante de la familia del Can Kenji, tal vez algo más puro, más japonés, con menos guiños a la cultura y a la cocina locales. Otro sitio que añadir a la lista de habituales, que a este paso ya no pueden serlo, habituales digo, de lo larga que es.


AIUEnO
http://aiueno.com/
c/ Rosselló 296
08037 Barcelona
Tlf 933283711 (mejor reservar)
de lunes a sábado de 13 a 15:30 h y de 20 a 23:30 h