sábado, 25 de julio de 2020

Cal Pep (2020)


Otra reseña repescada del olvido, injusto e injustificable por mi parte, más allá de una insondable pereza a la hora de ponerme a escribir.

En esta ocasión visitábamos un clásico de la zona del Born, un restaurante que destaca por la calidad de su producto y la profesionalidad de su equipo, y ya es triste tener que destacar cosas así. 
La característica más destacada de Cal Pep es su afamada barra, con reserva imprescindible y mejor a realizar con bastante anticipación, pero un día que pasamos por allí vimos que habían habilitado unas pocas mesas en el callejón adyacente, configurando una recogida terraza, algo casi obligado en estos tiempos de pandemia. Así que en ese mismo momento reservamos una mesa para cenar el siguiente sábado por la noche.

Sé que hay carta porque hemos ojeado la que tienen expuesta en la puerta del restaurante, y que también se puede consultar en su página web, pero una vez sentados a la mesa, lo mejor es ponerse en manos del personal y escuchar con atención sus precisas y expertas recomendaciones.
Para beber tomamos una botella del monovarietal de gewürztraminer de la bodega Sumarroca, sencillo y suficiente para nosotros.

Pan con tomate, bien hecho y bien cobrado.

Siempre que es temporada, y a veces hasta fuera de ella, pedimos las alcachofas fritas allá donde nos las ofrezcan, como fue el caso en esta ocasión.

Muy rico el popurrí de closcas, berberechos y mejillones abiertos al vapor y aliñados con un aceite de pimentón picante, que aportaba un toque interesante a unos productos sencillamente magníficos.

Otro clásico de la casa es la tortilla tempera, una tortilla de patata tuneada a lo grande. Pequeña pero muy buena

Otro platazo de producto que probamos fue el tartar de atún. Una pasada.

De postre mi pareja pidió la coca de crema del cercano Forn Vilamala, muy buena.

Y yo probé el helado de ciruelas con armagnac, ¡que estaba tremendo!

Es un sitio de producto de gran nivel, y aunque las raciones no son grandes, eso se nota en los precios, como no podía ser de otra manera. Además el servicio es de los de otra época, con camareros que te aconsejan estupendamente, y que hacen que te sientas muy cómodo, manteniendo las formas y siempre atentos a la más mínima necesidad de los comensales. Al final la cuenta casi llegó a los 45€ por persona, pero los damos por muy bien pagados, dado lo contentos que salimos de este local. 
No es un sitio para ir cada semana ni cada mes, al menos no para nosotros con nuestra limitada economía, pero sí que es un restaurante al que ir el día que quieres ir sobre seguro a disfrutar de una buena mesa. El típico recomendado para llevar a los suegros, ¡y más si pagan ellos!



Cal Pep
https://www.calpep.com/
Plaça de les Olles 8
08003 Barcelona
Tlf.: 93 310 79 61 (imprescindible reserva)
de lunes a sábado de 13 a 15:45 h y de martes a sábado de 19:30 a 23:30 h.

sábado, 18 de julio de 2020

L'Artesana Poblenou (2020 bis)



Publico esta reseña casi dos años después de la visita al restaurante, con lo que ello conlleva. Se me había quedado a medio escribir (esta y alguna más) y la publico más porque ya la tenía medio hecha que porque pueda servir de algo a estas alturas.

La "carta" de aquel día:


Tras la consulta a nuestro amable camarero, nos recomendó este vino que cumplió adecuadamente.

Buen pan con tomate, en una ración no tan raquítica como algunas que hemos sufrido últimamente.

Casi como aperitivo pedimos una croqueta de carne asada para cada uno, ricas y sabrosas.

La burrata aliñada era de gran calidad y estaba muy bien complementada.

El tartar de atún venía acompañado de unas finísimas tostadas, y con una mantequilla de la que no recuerdo nada, pero sí que me acuerdo que nos gustó muchísimo este plato, de esos que se te hacen cortos cuando se terminan.

Teníamos algunos reparos al pedir las albóndigas de sepia con tendones, sobre todo por este último ingrediente, que no habíamos probado antes, pero resultaron infundados dado lo magnífico que estaba este guiso, algo nada sorprendente por otro lado, ya que son fabulosos todos los que hacen en esta casa.

Mi desmesurada afición a las setas hizo que pidiésemos los rossinyols con papada ibérica, en otro muy buen plato con la complicada sencillez de juntar dos elementos de gran calidad con un poco de jugo de rustido para conformar algo mucho más grande que la suma de las partes.

La responsabilidad de la elección del postre fue para en mi pareja y, dada su predilección por esta fruta, recayó en las cerezas con yogur, en una vuelta de tuerca de la clásica combinación lácteos con frutos rojos, que nos gustó también mucho.

La cuenta se quedó justo por debajo de los 37€ por cabeza, lo que nos pareció acorde y conforme con lo que tomamos esa noche, en la que todo lo que comimos nos gustó de mucho para arriba, y además y como siempre, fuimos estupendamente atendidos por el personal del restaurante.


L'Artesana Poblenou
https://l-artesana-poblenou.negocio.site/
c/ Sant Joan de Malta, 148
08018 Barcelona
Tlf.: 930 02 20 39 (imprescindible reservar por las noches)
de martes a sábado de 10 a 16h y de jueves a sábado de 20:30 a 23 h.

sábado, 6 de junio de 2020

L'Artesana Poblenou (2020)


Con media docena de borradores por redactar o pulir y que, en algún caso, llevan en el baúl de los olvidos más de un año, se me ocurre publicar este post casi diría de actualidad, adelantando al resto por la derecha y sin intermitentes. Supongo que en un futuro más o menos cercano, verán la luz esas otras crónicas, pero vista mi poca (o nula) regularidad en publicarlas, no prometo nada.

En plena pandemia y recién estrenada la fase no-sé-cuántos, con la posibilidad por fin de acudir a restaurantes, aunque únicamente fuese en terrazas al aire libre, aprovechamos la cercanía de este local al domicilio de mi pareja para desconfinarnos, aunque sólo fuese un poquito. 

Aparte de verlo en nuestros paseos por el barrio, había leído maravillas de este pequeño restaurante del Poblenou en el blog de Philippe Regol entre otros, con la garantía de calidad que siempre aporta. Así que, tras un intento infructuoso en la noche del viernes, nos dijeron que nos dejáramos caer la noche siguiente y mirarían de hacernos un hueco, como así fue. 

Además de las limitaciones físicas que ha traído el coronavirus, creo que ya era costumbre de la casa no tener carta en papel, sino una pizarra con los platos disponibles ese día, que van dejando en las mesas para que cada uno haga su pedido. Esa noche tuvimos la suerte y la alegría, de tener como vecinos en la mesa de al lado, a un compañero de trabajo y su pareja, fieles clientes del lugar y que también me había hablado siempre muy bien de él. Con su ayuda hicimos nuestro pedido entre la atractiva variedad de platillos de su, llamémosle, carta.

No vimos carta de vinos porque el camarero que nos atendió, y que leyendo a Regol diría que es uno de los socios, escuchó nuestras preferencias y nos trajo esta botella de vino blanco del Maresme (y de la D.O. Alella) que, como digo casi siempre, cumplió más que adecuadamente, pero es que no somos grandes amantes de los vinos.

Empezamos con los boquerones marinados, entre otras cosas que no supe reconocer, con soja y cebolleta, fusionando un aperitivo clásico de aquí con un toque oriental muy interesante. Muy buenos.

El pan con tomate que trajeron para acompañar los boquerones y con la que dimos buena cuenta del jugo que quedaba en el plato.

Mi pareja no es demasiado amante de los puerros y dudó bastante antes de acceder a pedir este plato en el que la verdura protagonista venía sensacionalmente acompañada por avellanas y mostaza, en un conjunto que hizo nuestras delicias, incluso las de mi reticente acompañante.

En todas las reseñas y críticas que había leído por internet, mencionaban y alababan este plato que creo que tienen desde los inicios del restaurante, el rosti de patata, bacalao y yema de huevo. En la parte superior de la foto se ve la yema, rota tras mi torpe intento de centrarla para la foto, con los penosos resultados que se ven. Y por lo que hace al plato cumple con creces con las elevadas expectativas que crea la blogosfera, más que bueno, requetebuenísimo. Oculta bajo la crujiente teja de patata se encuentra una magnífica brandada de bacalao (increíblemente sabrosa) y, tras mezclar todos los componentes como nos recomendaron, se convierte en un platazo. Fama merecida.

Seguimos con el secreto ibérico con cebollas, con la tierna y gustosa carne bien secundada por el vegetal, nos gustó mucho.

Y terminamos la parte salada con estos callos con garbanzos, otro plato estupendo, con una salsa de esas que hace que se peguen los labios al disfrutarla, con un más que agradable punto picante, conformando uno de los mejores platos de callos que hemos podido probar en los últimos tiempos.

Como único postre pedimos la torrija, que vino acompañada por una quenelle de chocolate, entre la mousse y el helado, que sirvió de magnífico colofón a nuestra cena.

Todo eso y nuestro sempiterno par de cafés con hielo, hizo subir la cuenta a unos 36€ por persona, que dimos por muy bien gastados dado lo bien que comimos y lo mejor que estuvimos atendidos, por un personal de lo más cercano y atento, y con unos platos de gran nivel. Seguro que nos vuelven a ver en no mucho tiempo ya que salimos muy contentos y diría que hasta entusiasmados, ya que se trata de un muy buen restaurante en un barrio últimamente maltratado por los locales atrapa-turistas que solían poblar su rambla en los tiempos pre-COVID.


L'Artesana Poblenou
https://l-artesana-poblenou.negocio.site/
c/ Sant Joan de Malta, 148
08018 Barcelona
Tlf.: 930 02 20 39 (imprescindible reservar por las noches)
de martes a sábado de 10 a 16h y de jueves a sábado de 20:30 a 23 h.

viernes, 14 de febrero de 2020

Parellada (2020)



Sexto y último post de visitas a restaurantes que ven la luz meses después de la noche en cuestión.

Estábamos de celebración y decidimos volver a un restaurante que nos gusta mucho y que, por cosas que tiene la vida, hacía bastante tiempo (y algunos años también) que no íbamos. Supongo que es lo que tiene que sea un clásico que sabes que siempre estará ahí (aunque luego no es tan seguro y te llevas desagradables y tristes sorpresas), y que además nos pilla relativamente cerca de casa, ahondando esa sensación de pensar: ya iremos otro día que no se nos ocurra nada nuevo o que tengamos pereza en desplazarnos más lejos.
La puesta en escena es sencilla pero elegante, con buenas servilletas personalizadas y vasos azules.

La carta es suficientemente amplia para todos los gustos, aunque hay algunas propuestas que se repiten en la sección de tapas y la de platillos, cuestión de tamaños.

Como aperitivo mientras decidíamos que pedir para cenar, nos trajeron estas olivas con encurtidos. 

Empezamos con la bomba del Born, que, a pesar del nombre, no es una sino dos y que fueron servidas así, desnudas, sin salsa, y que tras un pequeño momento de espera para ver si la traían, las abrimos y nos dimos cuenta que la salsa estaba en el interior. Nos parecieron muy buenas una vez repuestos del desconcierto inicial.

"Paperina" de patas de calamar, una tapa sencilla, clásica y siempre resultona.

Cazuelita de callos, otro clásico del tapeo en su versión reducida, ya que tienen otra mayor y que cuesta casi el doble en la sección de platillos. Aunque los trozos eran un poco grandes para nuestro gusto, eso es algo que tuvo fácil remedio con un poco de paciencia y la ayuda del cuchillo. Nos gustaron mucho.

El fricandó de alcachofas fue el rotundo triunfador de la noche, un sabrosísimo guiso con una salsa poco menos que adictiva. Nosotros al menos no echamos en falta la carne en este estupendo plato.
 
Para acabar la parte salada de la cena, pedimos el morro de bacalao con garbanzos y espinacas, y que además de los ingredientes ya mencionados, traía un huevo que sirvió de magnífico complemento. Otro muy buen plato que, junto con los callos y el fricandó, nos obligaron a pedir más pan para dar buena cuenta de las salsas, todas estupendas, pero con especial mención para la del fricandó.

De postres pedimos un mosaico de frutas, que no era más que una serie de trozos de fruta puestos en el plato, una especie de macedonia "escampada" a la que nos pareció que le hubiese sentado bien algo de líquido, como un poco de zumo de naranja o de jarabe.

Para beber tomamos un par de copas de vino, un agua con gas y nuestros ya consabidos cafés con hielo, para dar un total en la cuenta de 35€ justos por cabeza, un precio más que justo para esta casa de comidas clásica del Born, con un recetario tradicional pero puesto al día.


Parellada
c/ Argenteria 37
08003 Barcelona
tlf 93 310 50 94 (obligatoria reservar en fin de semana)
todos los días de 13 a 16 y de 20 a 23:30 h. 

viernes, 16 de agosto de 2019

Tapeo Gracia (2019)



Otro post recuperado tras más de un año de la visita al restaurante.

En plenas fiestas de Gracia del pasado año, cuando aún había inmensos gentíos por las calles de la Vila, en aquellos tiempos pre-pandemia que parecen tan lejanos ahora, se nos hizo algo tarde para cenar y terminamos en esta sucursal del afamado Tapeo, escindida del local original de la calle Montcada, siempre abarrotado de guiris, seguramente los mejor informados de los que pululaban por el Born, y posiblemente también de los que se dejan seducir por el nombre del local, y a los que seguramente les extraña que no hay espectáculo de tablao en el restaurante, pero es el doble filo de ponerle un nombre tan cañí a tu restaurante.

La verdad es que sin haber leído las positivas críticas de Ricard Sampere en su blog seguramente no hubiera entrado jamás, y es que cada vez que pasaba por su local del Born y lo veía repleto de turistas, pensaba que se trataba del típico sitio para ellos, con cuatro tapas, paella y sangría, ¡y más con ese nombre! Pero no es así, se trata de un muy buen restaurante de tapas, o platillos que dicen hace un tiempo, muy bien elaboradas en un ambiente muy agradable, y más en el local de Gracia, no tan explotado como su congénere del Born.

En la mesa nos encontramos con unas propuestas de temporada, aunque luego el camarero añadió otras sugerencias del día, además de la carta propiamente dicha.

Para empezar pedimos un poco de pan con tomate, que estaba bueno, pero lo de los precios del pan nos lo tendríamos que empezar a hacer mirar, y eso que este sitio no es de los más sangrantes.

Casi a modo de aperitivo tomamos 2 bombetas de la Barceloneta, muy bien ejecutadas, aunque algo pequeñas para mi gusto.

También eran pequeños los mini-buñuelos de bacalao, pero ya veníamos avisados por el enunciado del plato. Otra tapa clásica muy bien resuelta.

La sardineta frita no estaba mal pero tampoco tiene gran misterio, la acompañaron de una especie de mayonesa con sésamo que no nos emocionó.

De las propuestas del día elegimos unas setas (diría que eran ceps) con huevo, de las que no recuerdo nada más que nos encantaron, pero a mí las setas me chiflan todas, y más, si como era el caso, están tan bien hechas.

Como postres tomamos el surtido de quesos, de los que no recuerdo su composición, y que ahora en la imagen veo que venían acompañados por picos y por un poco de algún tipo de mermelada, o tal vez fuese membrillo, pero es que los dulces no me gustan demasiado con los quesos, aunque para eso está mi compañera, para que haya gente para todo.

Nuestros ya clásicos cafés con hielo.

Veo en la cuenta que para beber tomamos un par de copas del xarel·lo de Agustí Torelló y otra de un verdejo llamado K-Naia, además de una botella de agua, y el total ascendió a algo más de 28€ por persona.
El sitio nos gustó mucho, tanto el ambiente, como la comida, como el servicio, todo a muy buen nivel, y más sin las aglomeraciones de público del local original, y evidentemente eso es algo que se paga en la cuenta final, pero creo sinceramente que vale la pena.


Tapeo (de Gracia)
c/ Topazi, 8
08012 Barcelona
tlf 938 099 547 (mejor reservar)
de martes a domingo de 12 h a 16 h. y de 20 h. a 24 h